La búsqueda perenne

 

Por: Yosvany Albelo Sandarán

Bajante: El Delirio Producciones recién concluyó tres semanas de exhibición de Iceberg. Esta es la historia de la productora principal de la compañía.

Angie Wiliams está en esa edad en que el misterio detrás de los ojos se convierte en un atributo más de la mujer. También vive el tiempo en que acumula experiencias, y las canaliza con tanta energía como la que trajo desde Cali, Colombia, hace 20 años.

Contadora pública de formación, volvió a la Universidad en Louisville, con la idea de hacerse enfermera, pero por el camino descubrió que aquello no era lo suyo. Hubo unas audiciones en las que llamaron a todos los estudiantes y fue por curiosidad. “Estaba caminando para irme en el tercer piso del Brown Theater, narra, cuando me llama el director y ya no tenía como escaparme. No quedé en la obra pero me llamaron para ayudar al departamento de teatro y me pareció tan hermoso…”

En 2009 Alberto Moreno y Paula Gómez quisieron mostrar algo nuevo a una comunidad donde no se había incursionado en el teatro en español y fundaron la compañía El Delirio. Formada en el Jefferson Community College, bajo la guía de Jhon Hughes, el estreno para Angie fue Don Perlimplín con Melisa en su jardín, de Federico García Lorca, interpretó a tres personajes en un teatro pequeño. “Imagínate lo que es ensayar durante un año para presentarnos tres veces con una obra de una hora. Cuando termina la obra de Perlimplín, todo el mundo se va y me dijeron: ¿Te quieres quedar con El Delirio? Y yo me quedé con El Delirio”.

Después montaron Ana en el Trópico, de Nilo Cruz, se presentaron en festivales de la Universidad, interpretaron piezas del italiano Darío Fonte. El Delirio Producciones tal vez inicia una etapa de madurez al montar Iceberg, por la complejidad de los personajes, por el concepto introducido por el también colombiano Francisco Viveros y por asumir conflictos de los que poco se habla, con la violencia doméstica como centro.

“La violencia doméstica es algo que se esconde. Yo trabajo para el Centro de Mujeres y Familia, y trabajo con el grupo de Violencia Doméstica y lo vemos todo el tiempo. Por cosas a veces culturales no reconocemos lo que es una relación tóxica, o cuando la estamos viendo la tratamos de tapar, por muchos temores, por la barrera del idioma, por el miedo a la deportación, la gente no cuenta esos problemas, no buscan ayuda, tampoco saben dónde”.

La entrega de estos artistas a su pasión es el mejor ejemplo de cuanto sacrificio tiene que asumir un emigrante para prosperar y sentirse realizado. “El teatro me hizo cambiar, es muy demandante porque tienes que tener mucha disciplina, muchas horas de trabajo. Es salir del trabajo que paga mis cuentas, ir a la casa porque todos tenemos nuestras vidas y seguir trabajando, y estamos hablando a veces de 7 días a la semana”.

El Delirio ha hecho teatro de diferentes países, representado con el mismo orgullo obras de venezolanos, de mexicanos, de cubanos. Monetariamente sus integrantes reciben menos de lo que dan, y el aplauso se convierte en el premio mejor.

Como mujer de teatro, Angie Wiliams tuvo siempre un sueño que ya cumplió en 2015 al interpretar a Manolo en Cuando regreses a Nueva York. Y la máxima que esta colombiana, esposa y madre sigue en su trabajo se aplica

perfectamente a la vida de todos: “En el teatro yo quiero hacer de todo, a mí me gustan los retos. Todavía estoy en búsqueda, eso nunca termina.”

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