Que bonito es lo bonito!

 

Por: Yosvany Albelo Sandarán

La rastra devora millas saliendo de Louisville y el camionero advierte que son las ocho de la mañana. A la misma hora en Lexington, la señora de la casa, arrastra sus pies con una prisa inapropiada para sus años, al mismo tiempo que una esbelta secretaria en cierta oficina de Shelbyville, estira con disimulo su brazo dentro de la gaveta.

Acaba de comenzar El Mañanero en la radio La Explosiva 940 AM. Las voces de Luna La China Morales y el Chava Flores inundan el espacio, y es como si algo del Jalisco, el DF, o Veracruz retornase cada día.

Uno de sus protagonistas, Salvador Flores López, a sus 29 años ha conseguido conquistar el corazón de los hispanos en Kentucky por el compromiso con la pasión de su vida: la radio. Llegó con 16 años a los Estados Unidos, desde Aguas Calientes, México, la mente puesta en trabajar y recuperar sus estudios, y soñando tal vez en emular a Bill Gates en eso de saberle a las computadoras.

Pasó también por la construcción y el fregadero, hasta que un día se atrevió a ir a mirar cómo lo hacían en La Pantera 1580AM… “Cuando conocí a ciertas personas en la radio –narra Chava-, me empezaron a invitar, para arreglar computadoras. No tenía en la mente algo fijo a la edad que tenía, no tenía bien claro lo que quería”.

Un día le dieron oportunidad de grabar comerciales, aprendió con la guía del personal, pero no le gustaba como sonaba. Grabó comerciales para empresas durante dos años, muchas veces gratis. Cuando escuchó su propia voz en la

radio le dieron más ganas de continuar. “Siempre tuve fe en mí, que yo podía ser algo, que tenía la capacidad intelectual, y las ganas de ser alguien grande”.

Y la vida le premió con una profesión digna, el reconocimiento de personas que gracias a la magia de la radio, desayunan en su compañía cada día. “Para aprender a hablar hay que aprender a escuchar. Yo escuchaba a otros locutores, hasta que hice mi propio estilo. Tienes que ser muy espontáneo. Para comunicar bien, hay que tener cultura, no abrir el micrófono y ponerse a hablar. Hay que tener fundamentos. Porque la gente sabe el tipo de locutor que eres. Los comentarios que uno hace, hablan de la persona que es usted”.

Casado con el trabajo, Salvador Flores es programador y productor en La Explosiva, desde que nació la emisora hace siete años. “Hay muchas metas que he logrado, y cada vez que se conquista una quieres otra. A futuro, otra estación de radio, un canal de televisión”.

Chava Flores sostiene que hay que arriesgarlo todo por estar mejor. “Me siento tranquilo, realizado, cómodo. Estoy muy agradecido con el país que nos dio la oportunidad de venir, de vivir. Me siento feliz de poder compartir lo que tenemos, que podemos representar a aquellos que no tienen voz, llegar a los hogares, a los carros, a las oficinas y darles información. En cuanto abro el micrófono, yo me doy por bien servido”.

Se acerca el mediodía y en un camión que recorre la geografía americana, un latino tararea su corrido favorito, una chaparrita octogenaria en su cocina y una esbelta secretaria en su buró suspiran, mientras desde el éter dos voces que suenan como familia se despiden: “Que bonito es lo bonito, lástima que dure tan poquito!”

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