Sin Reggaeton SÍ hay Latin Grammy

Por: Javier de Jesús Armas Saucedo

Hace unos días, la Academia Latina de la Grabación dio a conocer a los nominados de la edición número 20 de los Latin Grammy. Resultados que, casi de inmediato, causaron un enorme descontento por parte del gremio del género urbano.

Personalidades de renombre dentro del reggaetón, como Daddy Yankee, Maluma, J Balvin, entre otros, externaron su molestia en redes sociales, creando un movimiento encabezado por el hashtag «Sin reggaetón no hay Latin Grammy», con el cual piden un trato justo a su género, considerando su lugar dentro de las listas de popularidad.

La expresión que eligen para unificar su preocupación, puede interpretarse a primera vista como una disconformidad relacionada únicamente a su ausencia en las categorías más importantes del evento. Cosa que se reafirma por diversos comentarios de los artistas, en que subrayan como su esfuerzo no se ve reconocido.

Aun así, la mayoría intentan rectificar su intención, al mencionar que no se trata de ganar un premio, o de tener más protagonismo; sino de hacer revuelo sobre el no reconocimiento del reggaetón como una categoría única, por parte de la Academia Latina. Demeritando al género como un subgrupo de «variedades».

La Academia Latina de Grabación respondió al movimiento gestado por los artistas urbanos, haciendo énfasis en la transparencia de su proceso de votación. «Los miembros de la Academia, por medio de sus votos, seleccionan el material que consideran merecedor de una nominación. La Academia nunca ha influido en sus decisiones y siempre se ha adherido y respetado sus selecciones, incluso cuando hay gente que no concuerda con los resultados», afirma.

Haciendo a un lado la polaridad de gustos, es un hecho que el reggaetón es un fenómeno internacional. Es un estilo musical que rinde en números y sirve como alternativa a géneros más «especializados». Por tanto sus declaraciones tienen un peso importante en este espacio de tiempo, y usar las palabras equivocadas, los lleva a justificarse tanto que su inconformidad se torna vaga.

Los artistas urbanos no pueden empezar un movimiento de reconocimiento, cuando sus intenciones no coinciden. El contraste de sus opiniones los orilla a una conclusión más superficial y no a un verdadero cambio en la percepción del público general. No pueden jactarse de preferir a los fans y su apoyo, mientras hacen comentarios en contra de las decisiones de la Academia, cuando al mismo tiempo quieren el prestigio que otorga su premio.

La música no empieza y termina con el reggaetón. Es una expresión artística en constante evolución. Hay tiempos en que se reconocerá a artistas y hay tiempos en los que no. Si todos los músicos incapaces de tener un espacio tan grande como lo tiene el reggaetón, empezaran a quejarse. No habría un lugar para la crítica.

En palabras de Armando Manzanero “Si tú ganas un Grammy o estás nominado alguien tuvo que decir que eres bueno, si todos tuvieran un Latin Grammy no alcanzarían todas las copas de las cantinas para darles a tantos talentos”